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La Doma Natural
Las estereotipias y vicios de cuadra (I) 
Formas y factores que provocan un comportamiento perjudicial para el propio caballo
Lucy Rees. Etóloga galesa.

Cuando tenemos hambre, buscamos comida; cuando la encontramos, comemos y perdemos el apetito. Si no, seguimos buscándola... Muchas de las pautas de comportamiento que actúan para mantener el bienestar de un animal funcionan de la misma manera



Hay una necesidad que provoca un apetito. Éste da lugar al comportamiento apetitivo, lo de buscar lo que hace falta. Una vez encontrado, éste estimula el comportamiento consumador: en este caso, masticar y tragar la comida llenando el estómago. El comportamiento consumador por fin apaga el apetito. Se representa esquemáticamente así:











En la vida natural, el animal normalmente resuelve estos problemas rápidamente ya que está adaptado a vivir así. Pero cuando le sacamos de su entorno natural, quizá nunca pueda encontrar el estímulo adecuado para disparar su comportamiento consumador.

Entonces, ¿qué pasa? Claro, sigue buscando; si son asuntos de necesidades vitales, como agua o comida, por fin se muere. Pero este esquema no pasa sólo con las necesidades vitales sino también con las necesidades psicológicas que se radican en la supervivencia en la naturaleza.

El caballo depende de sus compañeros para avisarle del peligro. Depende de su libertad para escapar del peligro. Necesita masticar y tragar durante unas 15 horas al día para mantener lleno su pequeño estómago.

Sus necesidades psicológicas son: compañía, libertad, masticar.

Cuando lo mantenemos en la cuadra, lo reprimimos de estas tres necesidades. En este caso, queda atrapado en la fase de comportamiento apetitivo; nunca llega al estímulo que pueda provocar la consumación. El caballo se pone ansioso, frustrado y estresado. Y las hormonas del estrés pueden provocar que empiece a repetir unos elementos de su comportamiento apetitivo, sin que nunca llegue a un fin satisfactorio. A esto se le llama estereotipias, o, en el idioma normal, ‘tics’, ‘manías’ o, cuando perjudica el valor económico del caballo, vicios de cuadra.

La creación del auto-drogadicto

Al repetir su estereotipia, el caballo produce beta-endorfina (ver Galope nº 35), una morfina endógena que le calma (se pueden ver los ojos drogados de un caballo bien metido en su estereotipia) y produce un efecto analgésico. A la vez perjudica su digestión, su fertilidad y su sistema inmunológico, pero, como sabemos, la morfina, sea endógena o aplicada, es una droga super-adictiva. Poco a poco el caballo se pone adictivo a su propia endorfina: tiene que repetir su estereotipia para satisfacer su dependencia. Entonces, aunque el hábito empieza por el estrés, puede llegar a emanciparse, es decir, se independiza de sus causas originales. En este punto, incluso si ponemos al caballo en condiciones sin estrés, sigue repitiendo su hábito, aunque poco a poco disminuye su dependencia.

No todos los caballos son igualmente propensos a las estereotipias. Lo que las produce es la interacción entre las hormonas del estrés y un neurotransmisor (una química que actúa en el cerebro), la dopamina. Son los caballos activos, positivos y decisivos los que típicamente ya tienen alta dopamina: los PSI y los caballos deportivos, que desafortunadamente son los que encerramos y estresamos más con exigencias físicas y competitivas. Es el daño provocado en estos caballos de alto valor económico lo que ha provocado tantos estudios científicos, que es la base de este artículo.

En cambio, el PRE tiene más tendencia a la depresión cuando está estresado, aunque ellos y los de sangre fría, a veces tienen estereotipias. Está comprobado que hay un componente importante genético: el hijo de un caballo estereotípico es más propenso, aunque si le mantenemos en condiciones adecuadas no habrá razón para tenerlas.

Formas de estereotipia

Según la manera en que se siente deprimido, el caballo desarrolla su estereotipia de forma distinta.

a) Oral: chupar el pesebre, tragar aire, chupar la lengua, salivar en exceso, sacudir los labios.

Está comprobado que muchos casos empiezan con un destete estresante. Los potrillos aislados y encerrados sufren mucho estrés al perder la compañía de sus madres. No pasa en la naturaleza, pues la madre no deja mamar a su potrillo pero no rechaza su compañía. Al asustarse, un potrillo normalmente corre a su madre y mama, no para alimentarse sino para sentirse seguro. Estresado y sin madre, es fácil que intente mamar otra cosa, como el pesebre, lo que desarrolla el tragar aire. Los caballos que sacan la lengua es porque también están intentando chupar teta. El estrés y el pienso rico que comen rápidamente producen úlceras de estómago; el chupar produce saliva que calma la úlcera.

b) Relacionados con la falta de masticar: comer madera, la puerta, las mantas, heces; beber en exceso (dipsomanía).

c) De movimiento: baile del oso, dar vueltas en la cuadra. El manotear a la puerta es una expresión de frustración al estar encerrado.

d) De irritación: sacudir la cabeza, rascar la cola, pegarse contra la pared, dar coces a la pared, morderse. Llena de endorfina, el caballo no siente dolor y puede llegar a autolesionarse en serio.

e) Social: los potros machos aislados pueden auto-saludarse como si lo hicieran a otro potro: se huelen por debajo, chillan, y dan coces.

Los factores que provocan las estereotipias

a) Cuadras cerradas con paredes altas, puertas sólidas y/o con barras que impiden al caballo sacar la cabeza; cuadras sin vista. Mejores son aquéllas que tienen barras, que permiten contacto entre vecinos; las que tienen una vista amplia del paisaje; las cerradas con cadena o barras en vez de puerta.

b) Falta de libertad. Al soltarles, aunque sea durante sólo cuatro horas, desminuyen el hábito.

c) Menos de 6,8 kilos de forraje al día. No es apto dar cantidades grandes de paja, porque provoca cólicos de impactación. En ciertas zonas, el heno es difícil de conseguir, pero hay heno semi-silo empaquetado, que se puede mezclar con paja. Es caro, pero también lo son los veterinarios, las operaciones y los caballos muertos de cólicos.

d) La ración diaria de pienso dividido en menos de cuatro tomas al día. Comer más de dos kilos de pienso a la vez provoca una subida de nutrientes en la sangre que conlleva a un aumento de dopamina y la estereotipia. Si no podemos organizar tantas tomas (vivo en el mundo real), mejor remplazar algo de pienso por buen heno. Mezclamos el resto de su ración con paja en una bañera con piedras grandes y lisas al fondo. El caballo pasa horas buscando los granos, y come más despacio.

e) La cama. Las estereotipias son peores con las camas de viruta, papel, etc., que con camas de paja, en las cuales el caballo busca. Las peores camas para provocar estereotipias son las alfombras de goma.

f) Otros factores estresantes. El nivel general del estrés afecta las estereotipias. El manejo brusco, rudo y basado en el castigo, la monta forzada y confusa, los concursos, la gente estresada… todos suponen un estrés. Conocí, por ejemplo, un PRE buenísimo usado para pasear y mantenido en una hípica. Todo iba bien hasta que el dueño decidió enviarlo a aprender la Doma Vaquera. Estaba bien hecho, el caballo entendió perfectamente. El dueño no. Aplicó mal las ayudas, forzó con la serreta, el bocado, las espuelas y la fusta, y consiguió confundir y aterrorizar tanto al caballo que éste empezó el baile del oso como un loco, aunque ningún otro elemento de su vida – su cuadra, su alimento, sus mozos – había cambiado.

El estrés que supone concursar, indica que los dueños competitivos deben tener un cuidado especial para disminuir el estrés del caballo en otros aspectos de su vida.

DESTACADO 1: Son los caballos activos, positivos y decisivos los que típicamente ya tienen alta dopamina: los PSI y los caballos deportivos

DESTACADO 2: Los potrillos aislados y encerrados sufren mucho estrés al perder la compañía de sus madres

DESTACADO 3: El estrés que supone concursar, indica que los dueños competitivos deben tener un cuidado especial para disminuir el estrés del caballo en otros aspectos de su vida 

  
Normalmente mientras pasta, el caballo avanza una mano, come alrededor de ella, avanza la otra, transfiere su peso, come alrededor, etc. El baile del oso reproduce estos movimientos de forma mucho más rápida y violenta. En la cuadra, la puerta impide que avance y obliga al caballo a llevar la cabeza más alto. Al transferir su peso de una mano a la otra tan violentamente y a menudo, perjudica sus articulaciones.

 
Este caballo tenía el vicio de sacar la lengua obsesivamente en la cuadra, por eso ahora vive en un corral donde no lo hace. También tenía mucho daño en la cruz hecho por una mala montura. Aunque se ha curado bien y ahora tiene una montura cómoda, todavía se siente tan estresado en el momento de colocarle la montura que repite su hábito (Sociedad Española para la Protección de los Equinos (SEPE), Málaga). Incluso cuando conseguimos mantener un caballo con estereotipia de manera que pierda su hábito en su vida normal, su respuesta a los momentos de estrés será repetirlo. 



 Al “tragar aire”, el caballo tira atrás con su cabeza haciendo un sonido parecido al de tragar. No traga aire sino que mueve una burbuja en su esófago. Los trastornos digestivos que sufren estos caballos no son el resultado de llenar el estómago con aire sino del estrés y a menudo de las úlceras: parece que el vicio se desarrolla en parte para aliviar su incomodidad.
 
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